El avión toca tierra a la hora pronosticada. Para mí, la sensación de volver es siempre la misma; se me hace un gran nudo en la garganta. Veo de reojo a mis hijas, que emocionadas, aplauden en silencio. Siempre les dije que habernos ido fue la mejor decisión y no quiero darles ni indicios de…
Guayaquil de mis amores, Guayaquil de mis calores, Guayaquil de mis recuerdos. ¿Y si no me hubiera ido jamás?