Se encontraron en la playa. Ella se agachó a besar su frente. Las dos se alegraron de verse. La suave brisa interrumpía sus silencios. No sabían que decirse, hasta que se animaron a romper el hielo. —¿Eres feliz?... —sí —contestaron al unísono—. Claro que lo sabes. Tú sabes todo de mí, pero yo no…
Un encuentro peculiar