Ser mamá de adolescentes no es tarea fácil. Es una travesía salvaje y hermosa. Quienes la han vivido, lo saben. Yo, por ejemplo, convivo con dos criaturas extraordinarias —dos especímenes únicos— que convierten mis días más en aventuras extremas que en paseos por el parque. Las que fueron unas dulces y amorosas niñas, atraviesan, ante…
Madre, hijas y lobas