No sé cómo más empezar a contar esta historia, si no es diciendo, que esta mañana he comprado boletos para ir a Ecuador. No he podido contener las lágrimas luego de ingresar los números del plástico mágico y aplastar el botón de comprar. Llamo a mi marido a contarle, y él, al otro lado del…
De júbilo y nostalgias