Adios 2019

El 2019 empezó con muchísimo drama familiar. Mala forma de empezar el año. Ya venía desde hacía mucho tiempo cargando una nube negra en mi cabeza y en mi corazón que había estado ignorando. Un par de meses antes había aterrizado en el hospital, según yo infartada, pero no eran más que mis viejos ataques de pánico, erradicados hacia más de 13 años, haciéndome una visita que duraría por meses, desestabilizándome en todas las formas posibles. Aun así, el día de año nuevo logré sentarme a escribir un par de propósitos lo mas sencillos posibles. ¿Quién en ese estado podría tener fuerzas para hacer cambios trascendentales, cuando apenas tenía fuerzas para sobrevivir?