Se encontraron en la playa. Ella se agachó a besar su frente. Las dos se alegraron de verse. La suave brisa interrumpía sus silencios. No sabían que decirse, hasta que se animaron a romper el hielo.
—¿Eres feliz?…
—sí —contestaron al unísono—. Claro que lo sabes. Tú sabes todo de mí, pero yo no sé nada de ti.
—Puedes preguntarme lo que quieras -le dijo casi interrumpiéndola.
—¿y mis papás?
—Los papás ahora son amigos, gozan de buena salud y aún están en nuestra vida. Hablo todos los días con la abogada y he empezado a tener largas conversaciones con papá.
—¿Y los abuelos?
—Los abuelos están siempre. Ahora sé cocinar, la abuela está en todas mis recetas, en las flores de mi jardín, cada vez que rezo y en todos sus consejos. Ella siempre sabe qué hacer. El abuelo me visita en sueños, o en forma de colibrí. Nunca me deja sola, él sigue viviendo en mi mente y en mi corazón.
Ambas sonrieron, con una mezcla de alegría y también nostalgia.
—¿Soy famosa? —preguntó, soltando una carcajada.
— Sabía que lo preguntarías. ¡Solo puedo decirte que hemos cumplido nuestros sueños, y lo hemos hecho muy bien!
—¿Y me aprendí las tablas? Es que no lo logro, aunque trato.
—Lamento decir que hay ciertas cosas que no cambiarán… —le contestó.
—¿Y mis amigas?
—Son las mismas de siempre, y algunas más. Eres muy querida y sabes querer.
—¿Y el mundo?
—El mundo va bien, va muy bien. No debes preocuparte de eso…
—¡Tienes un tatuaje! ¿Qué dice?
—Ahhh… lo has notado. Dice “confía” y me lo he tatuado porque necesitaremos recordarlo.
El sol empezaba a tocar el agua en el horizonte y el encuentro, aunque ellas no sabían, estaba por finalizar.
—Me ha encantado verte. Estás exactamente cómo te recuerdo… debo irme, pero quiero dejarte unas ideas puntuales. Seré breve. Primero: sabes que llegarás a la adolescencia y algún día serás adulta y tendrás esa manía de no guardar nada, pero conserva la colección de stickers, es algo que me encantaría tener ahora. Hazlo. También los discos de Menudo y nuestro libro favorito, Momo. Tendrás días difíciles, pero ya te dije, confía. Y no seas tan tímida, le caes bien a la gente. Haz ejercicio. Se que lo odias, yo todavía no lo termino de amar, pero si empiezas pronto, quizá puedas evitar el dolor de rodilla que traigo ahora. Te va a ayudar. Sigue disfrutando del silencio… Quiero decirte que aún me maravillo con las pequeñas cosas, como esta puesta de sol… y que he conservado tu forma de ver el mundo y el asombro…
La niña despertó abruptamente de un profundo sueño. Había amanecido y afuera llovía, mientras su abuela la llamaba a desayunar.
Que nostalgia! Yo tambien hubiese querido guardar los stickers y una billetera que tenia sucres. MI abuelo se aparece con El Numero 11:11 en Los lugares y formas mas extranas. Mis tatuajes no significant nada y Creo que fueron parte de “ser parte”.
Claro que famosa, salias en la TV y todas querian que Les hagas el pelo; hasta hay un local en Ballenita a tu nombre. Timida, lo dudo.
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