Traté de ir tras de ti. Te hice de la mano, pero solo tenías ojos para ella. Iban abrazados por la calle. Entraron a un café. Te he pedido tanto que me llevaras, pero nunca encuentras tiempo y ahora estás con ella. Piden la carta y, entre risas, ordenan sin verla. “Dos espressos por favor”.  En 25 años juntos jamás me has aceptado un café. 

Voy atrás, no me escondo, trato de llamar tu atención, pero soy un fantasma, aunque no me he muerto, sigo viva, sigo aquí.  Tu no sueltas su mano. No lo entiendo. Deambulan por la calle sin motivo.  No has tocado tu celular, pero si su cara, su pelo, su hombro.

Llegan a un parque.  Es primavera, todo está verde y florecido. Se sientan en una banqueta. Para ustedes no hay nadie alrededor, pero yo estoy ahí.  Se besan, mientras yo observo con horror esta escena.  Sigo ahí. Con cada palabra que sus labios pronuncian, ella te seduce y tú la contemplas hipnotizado. Pobre tonto.

Continúan su paseo.  Ha caído la tarde. Es hora de que vuelvas a casa porque tenemos que hablar. Pero avanzan, sin rumbo y sin prisa. Entran por un Zaguán. Yo voy atrás pero no logro seguirlos. Te busco, paralizada en el mismo sitio. Todo gira a mi alrededor… no te puedo encontrar.

Tantos años compartidos.  Y tú con ella, más bonita, más flaca, más joven.  Seguro más paciente. Seguro, no se queja de ti como yo.  Seguro, encuentra interesante tu madurez, atractivas tus canas y misteriosos tus silencios. Se nota que te ha devuelto la vitalidad que yo no…

Me pierdo en mis pensamientos.  Me percato de que han salido.  Corro detrás de ustedes, pero es imposible alcanzarlos.  ¿Cómo es que has pasado delante mío y yo no me he podido dar cuenta?

Estás cegado. Extasiado, ilusionado. Con un deseo renovado. Corro, ahora puedo avanzar. Finalmente los alcanzo. Regresas a verme y me dices muy formal “lo siento”, aceleran el paso y me vuelvo a quedar atrás.

 Estoy congelada. Ya no los veo, pero me veo.  Soy la vieja señora de la casa, la mama de tus hijas. ya no soy de ti. ¿Qué soy? ¿Quién soy sin ti?

Me levanto sudada y llorando de esta horrible pesadilla.  Estas cerca, a mi lado.  Me abrazas: “¿Qué pasó?”, Me preguntas. “Tuve una pesadilla y te vi con otra, te fuiste con otra”. Me abrazas más fuerte y me dices: “estás loca”

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Leave a comment